La minería chilena está abocada a adoptar nuevas fuentes de energía renovables que le permitan ir avanzando hacia un modelo sustentable; además de enfrentar los serios problemas de abastecimiento hídrico.
Para ello, está incorporando el uso de agua de mar en sus faenas, gracias a la construcción de plantas desalinizadoras. De acuerdo a DRS Ingeniería y Gestión, el agua es un insumo crítico para la industria minera, puesto que todos sus procesos dependen de su disponibilidad. Por ello es que han tomado gran relevancia el diseño y ejecución de obras para la obtención y tratamiento de agua de manera eficiente y sustentable; y así no impactar en sus resultados.
De hecho, la escasez ya ha generado sus primeros impactos en los productores chilenos: en octubre, Anglo American se vio obligada a ajustar su proyección de producción de cobre para este año, debido a la escasez de agua dulce.
Si bien la minería es responsable solo del 3% del agua total consumida en el país, la mayor parte de las faenas se encuentran en la zona del Norte Grande, “donde está solamente el 0,13% de la escorrentía de agua nacional”, de acuerdo al estudio de Cochilco “Proyecciones de consumo de agua en la minería del cobre 2017-2028”.
Por ello, en los últimos años la industria ha ido adoptando el uso de agua de mar para sus faenas. Actualmente, el 20,4% del agua que usan las principales mineras de cobre se obtiene del mar; y para el 2029, se espera que dicho porcentaje aumente al 43% del total utilizado, según proyecta Cochilco.
Entre las plantas desalinizadoras para la minería se encuentran dos de Escondida, ubicadas ambas en Puerto Coloso, con capacidad de 2.500 l/s; la planta de BHP para su proyecto Spence Growth Option (SGO); la desaladora de Antofagasta Minerals para Pelambres y la recientemente anunciada planta de Codelco que abastecerá a Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales, que construirá el conglomerado japonés Marubeni con una inversión de US$ 1.000 millones.
Otros proyectos de esta naturaleza son los de Anglo American y Glencore, la desaladora para Collahuasi; y el proyecto de Teck Resources para Quebrada Blanca Fase II, las que en total suman más de 2.000 l/s.
Uno de los principales problemas que enfrenta esta tecnología es el alto consumo eléctrico que requiere, lo que hace que esta vía no sea apta para cualquier proyecto. Desde DRS Ingeniería y Gestión señalan que se trata de proyectos que involucran una gran inversión inicial relacionada con las obras marinas, el equipamiento electromecánico y las obras civiles; y que en operación, la electricidad es uno de los mayores costos y por ello la importancia de ir buscando sinergias con otras fuentes de energía renovables, como la eólica o solar.
Actualmente, en Chile se producen 5.570 litros de agua por segundo a partir de agua de mar en 24 plantas desaladoras y sistemas de impulsión de agua de mar, proyectos que no solo se relacionan con la Gran Minería sino que también con inversiones sanitarias para comunas que enfrentan problemas de abastecimiento, como el caso de La Ligua, Antofagasta, Taltal, Isla de Pascua, Pampanuques-Camarones, todas para el consumo humano.
