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Gastos adicionales y alza del dólar: ¿conviene hacer cambios en los materiales de construcción?

Según indica el Servicio de Impuestos Internos, en el mes de abril, el dólar observado tiene un promedio de $852,63 hasta la fecha y no se vislumbra ninguna baja considerable en el corto plazo. Esto sumado al contexto actual de la economía mundial y local producto del Covid-19, nos permite anticipar que habrá controversias por gastos adicionales en las obras; costos que las constructoras irán sumando a sus estados de pago, afectando directamente tanto a las inmobiliarias como a los mandantes. 

Uno de los motivos que pueden dar pie a estas controversias es la sustitución de materiales, ya sea con el fin de acelerar la construcción en la obra o por un intento de reducción de costos que al final puede salir mucho más caro.

“Tomando el ejemplo de las medidas que se llevaron a cabo en octubre, producto del estallido social, podemos pronosticar que las constructoras se van a atrasar y vamos a observar una pérdida de productividad  considerable.

Es aquí donde aparecerán productos y sistemas constructivos sustitutos para reducir el costo construcción o acelerar su instalación lo cual es necesario analizar con mucho cuidado”, advierte Rubén Zenteno, Jefe de Área de Estudios y Técnica de DRS Ingeniería y Gestión y Vicepresidente del Observatorio para el mejoramiento de la vivienda del Instituto de la construcción y MINVU.

“Pongámonos en el caso de que se nos acerca una empresa y nos presenta un mortero autonivelante. Material que al aplicarse al hormigón en bruto en la obra gruesa queda parejo, lo que permite ahorrarse cargas de bekron y pegamento de cerámica, pero por supuesto es más costoso, a lo que el vendedor argumenta que el gasto adicional se compensa con el ahorro en estos otros materiales”, suena atractivo, pero es aquí donde un análisis es determinante, explica Zenteno. “Teniendo las herramientas y la experiencia, podemos comprobar que si la ondulación que queda al trabajar con materiales tradicionales no es tanta, no es necesario invertir en este producto. Digamos que si es inferior a 3 cm, no conviene, pero si es superior sí”, ejemplifica.

Entonces, ¿cómo tomar la decisión correcta? Para estos casos, indica Zenteno, “es necesario contar con un ente externo capaz de analizar de manera crítica y bien fundamentada si lo que se ofrece es óptimo. Se necesita de una contraparte técnica que tenga una amplia base de datos de rendimientos de obra y toda la información necesaria para evaluar en la teoría si esa solución va a funcionar o no. De esa forma, el mandante tendrá totalmente claro bajo qué parámetros el producto es útil y podrá tomar la mejor decisión”.

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