DRS Ingeniería y Gestión
ENTREVISTA
Juanita Baeza

ITO arqueología: “Existe poco conocimiento sobre patrimonio cultural, por lo cual se tiende a menospreciar este componente”

Juanita Baeza Menz, arqueóloga ITO con más de 27 años de experiencia, actualmente profesional de DRS desplegada en el proyecto Tren Alameda-Melipilla (TAM) de cliente EFE, habló acerca del desarrollo de la inspección técnica y las principales dificultades que enfrenta la arqueología en los distintos proyectos de infraestructura que exigen estudios ambientales, además de los aportes socioculturales que esta genera.

¿Cómo se procede actualmente con los estudios ambientales de los proyectos que lo requieren?

En base a la ley 17.288 que define los monumentos nacionales y regula las intervenciones que se quieran realizar según permisos, y la 19.300 (bases del medio ambiente), la cual cataloga los proyectos según tipo, tamaño y nivel de impacto. Existe una normativa que rige a los proyectos de infraestructura que implica fases de investigación, documentación, realización de inspecciones del área que se va a intervenir y, si el proyecto interviene sitios arqueológicos, se hacen propuestas de excavación en base a sondeo para definir qué es lo que hay, si procede el rescate (excavación arqueológica ampliada), entre otras cosas que define el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile (CMN), según revisión caso a caso del hallazgo en cuestión.

En base a lo anterior, ¿cuáles crees que son las principales dificultades que enfrenta la arqueología en el desarrollo de los proyectos?

Primero, que existe poco conocimiento sobre patrimonio cultural, por lo cual se tiende a menospreciar este componente de la historia y nuestro medio ambiente. Me ha tocado escuchar que “no es tan relevante, porque no hay romanos, ni incas”; una visión súper peyorativa sobre nuestro pasado como comunidad, como si no tuviese valor. Por otro lado, todos los proyectos con evaluación medioambiental exigen monitoreo y una charla de inducción en donde los arqueólogos tenemos el deber de explicar la ley y los resultados arqueológicos del sitio, ahí la gente entiende el significado y hasta se maravilla.

En segundo lugar, al haber hallazgos arqueológicos la obra se debe paralizar sí o sí en ese lugar específico para revisión del CMN. Este órgano colegiado sesiona solo dos veces al mes y está sumamente centralizado, entonces si se reporta un hallazgo en alguna región, igual las decisiones se tomarán en Santiago. Este problema administrativo del sistema actual genera demoras; retrasos en las obras, en la permisología y hasta pérdidas económicas a los mandantes, entonces se genera una mala fama, equivocadamente, al trabajo arqueológico.

¿Cómo crees que podría mejorar el funcionamiento del sistema actual?

Delimitando que estos estudios se realicen tempranamente, previo al inicio de la obra, para tener una proyección que nos permita trabajar en paralelo, porque hoy se hace sobre la marcha. Es el ejemplo de nuestro cliente EFE en el proyecto Tren Alameda-Melipilla, quienes siendo muy proactivos adelantaron los trabajos arqueológicos, procurando que estos estudios se realicen correcta y tranquilamente, a fin de que la zona quede desafectada y liberada para continuar. Posterior a esto, el monitoreo se realiza con amplio conocimiento sobre lo que existió, lo que podría pasar más o menos y dónde.

Tenemos también el ejemplo de Perú, que ha sido capaz de establecer categorías; si un sitio es de especial relevancia pasa a ser del Estado y es esa entidad la que decide qué se hace. En Chile tenemos que la administración del Estado mira bajo el mismo lente todos los sitios.

¿Cómo crees que aporta la ITO en el desarrollo arqueológico de los proyectos?

La ITO en la arqueología busca establecer un nexo entre el cliente y quienes están ejecutando el trabajo arqueológico, siendo nuestra labor ser los ojos de nuestro cliente. Sin embargo, creo que parte de esa tarea no es solo auditar un proceso, sino también colaborar en cuestiones técnicas, administrativas y conseguir desarrollar un muy buen informe, con suficientes antecedentes, bien relatado y documentado, que no de espacio a dudas. En el fondo, es aportar a resolver problemas del tipo arqueológico para optimizar luego el desarrollo de la obra.

¿Qué logro destacarías de tu trayectoria como arqueóloga ITO?

Creo que un desafío grande y exitoso al que me he enfrentado en mi carrera fue durante el 2002, cuando estuve a cargo de la ejecución del plan de manejo arqueológico de los estacionamientos de la Plaza de Armas de Santiago. Ahí monitoreamos, sondeamos y realizamos rescates arqueológicos en una época en que el tema era muy poco conocido, sacando adelante la obra en ejecución, en su plazo y con una investigación arqueológica en paralelo. Ahí descubrimos que, en ese lugar, existió el llamado Cementerio de la Caridad, destinado a albergar a fallecidos negros, indios, reos, no-católicos y a todos quienes no fuesen recibidos por los recintos eclesiásticos al momento de su muerte.

Este cementerio estaba completamente olvidado en la historia de Santiago, si bien los historiadores de la ciudad lo mencionaban y había algunas referencias vagas, parecía haber sido borrado de la trama urbana. Ese es un gran logro para mí.

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